CORONA WAITING

CORONA WAITING

“Corona Waiting” es un proyecto creado durante el estado de alarma a raíz de la pandemia por el Coronavirus. Está compuesto por una serie de catorce autorretratos que recrean escenas del día a día durante la cuarentena de muchas personas.

Acciones cotidianas que de algún modo han cambiado y nos han hecho cambiar; propósitos olvidados que hemos retomado durante estas semanas de confinamiento; nuevas actividades que meses atrás eran impensables y que ahora se han vuelto el pan de cada día. La idea surgió a partir de la necesidad de registrar, a través de la fotografía, este momento histórico que estamos viviendo. Paradójicamente, las limitaciones que se han impuesto han sido las que me han empujado a pensar de una forma diferente.

¿Qué hace la gente, día tras día, confinada en su casa? La respuesta la he visto en las redes sociales, en la prensa, la televisión y a través de mi balcón, así que con un pequeño estudio improvisado en casa y con lo que tenía a mano, he dado vida a estos catorce autorretratos.

Salir a comprar alimentos, algo esencial y que hacíamos de manera regular, se ha convertido en una tarea de alto riesgo.

Pasear a nuestros perros es ahora el momento más esperado del día. Para nosotros son unos minutos de aire fresco, aunque ellos no entiendan porqué de repente ya no pueden salir a correr.

Cocinar sano, comer sano. Mantener la línea. No dejarse tentar por aquellos alimentos que sabemos que no nos ayudan, pero que disfrutamos, y ahora mucho más, porque nos decimos que nos los merecemos más que nunca.

Bendito sofá. Mantas, palomitas y acción. Si nos hemos de quedar en casa, al menos que sea cómodos y con una buena película o una buena serie.

Teletrabajar. En pijama. A no ser que tengamos una videoconferencia y nos debamos vestir bien. Pero sólo de cintura para arriba.

Hacer ejercicio, qué buen propósito! Nos ponemos un animado canal de Youtube y a darlo todo. Y a falta de unas buenas mancuernas, tenemos varios kilos de arroz en la despensa.

Hay que lavarse bien, y ahora más que nunca. Sobre todo, si tenemos que salir a la calle por alguna razón. A la vuelta toca una buena ducha y mucho jabón.

Los amigos, cómo se echan de menos. Esas noches de risas, baile, charlas y bebida. Ahora no nos queda otra que las videoconferencias, vestirnos para la ocasión y disfrutar de la noche en casa.

Hace años que no tocamos la guitarra y nos acordamos que la tenemos por casa. Es el momento de volver a retomar ese hobby; ¡no será por falta de tiempo!

Si no podemos ir al campo, al menos nos podemos acercar a la naturaleza a través de nuestras plantas. Regarlas, mimarlas, podarlas y contarles cosas bonitas. Y así sentirnos más cerca del exterior.

Limpiar, limpiar y limpiar. Quizá sea una de las tareas que más estamos haciendo, aunque no con la mayor de las ilusiones, también sea dicho. Pero por fin le hemos podido dar a nuestra casa esa limpieza a fondo que llevaba tiempo pidiéndonos.

Leer lo que no hemos leído en años. Con tanto tiempo libre podemos devorar libros enteros. Transportarnos a otro momento, otro lugar y otra vida. Soñar despiertos y hacer que la cuarentena pase más rápido.

Disfrazarse en el balcón y animar el barrio junto a esos vecinos que antes no conocíamos y que ahora se han convertido en nuestros amigos de las tardes. Con los que nos divertimos, cantamos y bailamos, separados por la distancia de nuestros balcones.

Aplaudir cada día a las 20:00h desde nuestro balcón. Por todas esas personas que se dejan la piel día a día por nosotros. Nuestra manera de agradecerles, siempre.

SILVIA TAYAN
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